D 23 Entiendes lo que lees“¿Entiendes lo que lees?”

La pregunta del diácono Felipe al eunuco etíope, funcionario de la reina Candaces , puede plantearse en todo tiempo a los que no entienden la Escritura.
Hoy, para nuestro asombro, parecería que se le puede preguntar a los que por oficio deberían no sólo entenderla sino explicarla, y sin embargo por abuso la explican mal y con escándalo de los creyentes. Aunque a algunos les pueda parecer impertinente, es pertinente preguntársela y de hecho se la preguntan los fieles a no pocos predicadores y escrituristas. En efecto, ocupan hoy el púlpito y la cátedra, intérpretes de las Sagradas Escrituras que dan motivo para que se hagan esta pregunta muchos fieles: “¡realmente ¿entienden lo que leen?!”.
A estos fieles, así escandalizados, no les cabe duda de que tales intérpretes no las entienden según la fe de la Iglesia. Porque los fieles que esto se preguntan, no son los menos instruidos o ignorantes, quienes suelen tragarse, sin masticar, lo que se les dice. Ni son los que simplemente asisten a la homilía sin escucharla o están en clase leyendo alguna otra cosa. Ni suelen preguntárselo los más ingenuos, que en su sencillez, divinamente protegida, tragan veneno y pisan serpientes sin sufrir daño.
Se lo preguntan los fieles a los cuales esas interpretaciones los perturban, los confunden y hacen vacilar. Se lo preguntan, sobre todo, los fieles más enterados de su fe y más empeñados en permanecer creyentes y ser fieles a la Iglesia.
Cuanto más formados e instruidos, más se asombran de que haya ministros del púlpito y la cátedra, que detentan, por mandato eclesial el oficio de enseñarles, que las interpreten así. Lo mismo se preguntan no menos escandalizados acerca de lo que leen en libros publicados por editoriales ‘católicas’, libros que han pasado intactos por la censura eclesiástica.

Una encuesta sobre cosas que oyen y deben soportar los fieles en cursos y homilías o que leen en revistas y en obras teológicas daría lugar a un extenso ‘disparatario’, - por no decir bestiario -, del que ofrezco algunos botones de muestra :
1) ‘No hubo una multiplicación milagrosa de los panes y los peces. Jesús enseñó a la multitud a compartir los panes que ellos traían’ Predicado por numerosos sacerdotes y un obispo.
2) ‘Como Job maldijo a Dios, el Diablo ganó la apuesta’ un predicador:
3) Predicador: ‘el infierno no existe; yo no creo en el demonio, lo que existe son las malas inclinaciones del hombre’
4) Predicador: ‘las playas nudistas de alguna manera representan la búsqueda de Dios porque allí hombres y mujeres vencen las barreras de la vergüenza por la desnudez que comenzó con el pecado, tienden a lo andrógino que existía al principio y todo frente al mar que es misterioso y profundo como Dios’


TEXTO DE CONTRATAPA
Horacio Bojorge, ¿Entiendes lo que lees?

La Interpretación Bíblica en Crisis 
( 301 palabras)

Estas páginas han nacido para dar respuestas a pedidos concretos de fieles perplejos, porque han escuchado en homilías, en cursos bíblicos, en institutos catequísticos y en cursos de seminarios o facultades de teología, cosas que chocan con su fe y a las que su falta de ciencia bíblica no sabe responder. El prestigio de la autoridad sacerdotal del predicador o los títulos académicos del profesor los amilana. Otras veces los cohibe la agresión burlona y la descalificación de sus objeciones de creyente. Su espíritu de fe se resiste a consentir en enseñanzas que repugnan a su fe. Libran en su interior una lucha entre las autoridades humanas y la divina; soportan burla, humillaciones y discriminación a causa de su fe en su propia casa.
Están escritas para los que no necesitan demostraciones del hecho porque lo padecen y lo que necesitan y esperan es ayuda. Son para los que esperan que se les ayude a superar el escándalo de ver el racionalismo y la incredulidad anidados en la mente de intérpretes de profesión, de hombres que se supone de Iglesia; y el escándalo, no menor, de ver que quien pudiera poner remedio, permanezca ajeno al hecho o impasible. 
Van dirigidas a los perplejos que no saben bien cómo interpretar esos hechos; que a veces vacilan, tentados de plegarse a la corriente de lo que debe ser. Diríamos: lo ‘exegéticamente’ correcto. Lo que se exige de cualquiera que aspire a ser reconocido como intérprete idóneo. Lo que piensa y enseña, más o menos arcanamente, según las circunstancias se lo permitan, cierto núcleo del stablishment académico vigente. 
Van dirigidas por fin a los que desean tener claro lo que piensa sobre estos temas el supremo Magisterio de la Iglesia, para, eventualmente, poder dar razón de ello si resulta útil para orientar a otros.


INDICE

PRÓLOGO

PRIMERA PARTE: Visión global

Capítulo 1

Alarma alrededor de la crisis en la interpretación bíblica

La protestantización de los intérpretes católicos

Capítulo 2

Estado actual de la interpretación de la Sagrada Escritura

Los rasgos de una crisis

            I.- Existencia de dos polos

1. Discurso de 1993 a la Pontificia Comisión Bíblica:

Que no separe el hombre lo que Dios ha unido

2. Fides et Ratio

Convicciones tan difundidas que son mentalidad común

El biblicismo, rebrote de fideísmo

3. Dictamen de la Comisión para la doctrina de la Conferencia Episcopal Española

            El impacto en la catequesis

            Cuál es el ámbito propio de los métodos histórico – críticos

            La causa de esta extrapolación

4. La invasión de una difusa mentalidad dialéctica ‘rupturista’

            La Sagrada Escritura sólo puede ser leída en la fe de la Iglesia

            Dialectizar la Escritura es dialectizar a Jesucristo

5. La poca recepción de la Dei Verbum

            Ruptura con el pasado

Tres aportes de la Dei Verbum que hace falta recibir:

1)      La inspiración de la Escritura

2)      La Unidad de toda la Escritura

3)      La Escritura a la luz de la Tradición

6. El Emmo. Card. J. Ratzinger y su evaluación de los resultados del método histórico – crítico

            Los inconvenientes producidos por el método mismo         

     II.- Valoración de los dos polos

SEGUNDA PARTE: Casos representativos

1) Necesariamente milagrosas: Las multiplicaciones de panes y peces

Comidas de alianza de hospitalidad

2)  ¿Fe y Caridad? ¿O Filantropía?:El Juicio de las Naciones en Mateo 25, 31-46

Su cada vez más extendida mala interpretación y su sentido verdadero

APÉNDICE I

“Creo que el demonio existe y es un ser personal”

Retractación de un sacerdote escriturista

APENDICE II

Pequeña guía de los perplejos: ¿Qué hacer?


Tened presente ante todo,

que nadie puede interpretar por cuenta propia

una profecía de la Escritura.

Porque ninguna profecía

ha sido anunciada por voluntad de hombre

sino que los hombres la han pronunciado

conducidos por el Espíritu Santo

que viene de Dios.

Hubo falsos profetas en el pueblo,

Y así también

entre vosotros

habrá falsos maestros”

[2 Pedro 1, 20-2, 1]


PROLOGO

“¿Entiendes lo que lees?” La pregunta del diácono Felipe al eunuco etíope, funcionario de la reina Candaces , puede plantearse en todo tiempo a los que no entienden la Escritura.
Hoy, para nuestro asombro, parecería que se le puede preguntar a los que por oficio deberían no sólo entenderla sino explicarla, y sin embargo por abuso la explican mal y con escándalo de los creyentes. Aunque a algunos les pueda parecer impertinente, es pertinente preguntársela y de hecho se la preguntan los fieles a no pocos predicadores y escrituristas. En efecto, ocupan hoy el púlpito y la cátedra, intérpretes de las Sagradas Escrituras que dan motivo para que se hagan esta pregunta muchos fieles: “¡realmente ¿entienden lo que leen?!”.
A estos fieles, así escandalizados, no les cabe duda de que tales intérpretes no las entienden según la fe de la Iglesia. Porque los fieles que esto se preguntan, no son los menos instruidos o ignorantes, quienes suelen tragarse, sin masticar, lo que se les dice. Ni son los que simplemente asisten a la homilía sin escucharla o están en clase leyendo alguna otra cosa. Ni suelen preguntárselo los más ingenuos, que en su sencillez, divinamente protegida, tragan veneno y pisan serpientes sin sufrir daño.
Se lo preguntan los fieles a los cuales esas interpretaciones los perturban, los confunden y hacen vacilar. Se lo preguntan, sobre todo, los fieles más enterados de su fe y más empeñados en permanecer creyentes y ser fieles a la Iglesia.
Cuanto más formados e instruidos, más se asombran de que haya ministros del púlpito y la cátedra, que detentan, por mandato eclesial el oficio de enseñarles, que las interpreten así. Lo mismo se preguntan no menos escandalizados acerca de lo que leen en libros publicados por editoriales ‘católicas’, libros que han pasado intactos por la censura eclesiástica.

Una encuesta sobre cosas que oyen y deben soportar los fieles en cursos y homilías o que leen en revistas y en obras teológicas daría lugar a un extenso ‘disparatario’, - por no decir bestiario -, del que ofrezco algunos botones de muestra :
1) ‘No hubo una multiplicación milagrosa de los panes y los peces. Jesús enseñó a la multitud a compartir los panes que ellos traían’ Predicado por numerosos sacerdotes y un obispo.
2) ‘Como Job maldijo a Dios, el Diablo ganó la apuesta’ un predicador:
3) Predicador: ‘el infierno no existe; yo no creo en el demonio, lo que existe son las malas inclinaciones del hombre’
4) Predicador: ‘las playas nudistas de alguna manera representan la búsqueda de Dios porque allí hombres y mujeres vencen las barreras de la vergüenza por la desnudez que comenzó con el pecado, tienden a lo andrógino que existía al principio y todo frente al mar que es misterioso y profundo como Dios’
5) Sacerdote profesor de Escritura: ‘La joven de que habla Isaías 7,14, no era virgen, era simplemente la esposa del rey , que estaba embarazada. Esta profecía no se refiere a María virgen. Y, si se refiere a ella, no se refiere a su [presunta] virginidad’. ‘María tuvo otros hijos’.
6) Sacerdote profesor de Escritura: ‘El Demonio no existe. Solamente existe el mal como malicia del hombre, pero la entidad o persona del diablo no existe”.
7) Profesor de Antropología: ‘No existen los ángeles, que son un invento del medioevo. Y por ende si los ángeles no existen , el demonio, que se afirma que es de naturaleza angélica , tampoco existe’.
8) Sacerdote, profesor universitario, en un retiro parroquial: ‘Jesús no sabía que era Dios’. Lo mismo enseñan los catequistas de varias parroquias, por haberlo oído en su instituto y a sacerdotes.
9) Teólogo sacerdote: ‘El juicio de Mateo 25 muestra al catolicismo como una revolución laica... como la religión de la no necesidad de profesar una religión’. En síntesis: lo importante no es la fe sino la filantropía.
10) Sacerdote profesor de Escritura: ‘Cristo no fundó una Iglesia, ni pensaba en fundar una’
11) Sacerdote profesor de Teología Moral: ‘Cristo no fue el Salvador sino un salvador’
12) ‘El relato en Génesis sobre Sodoma no es una condenación de homosexualidad sino de falta de hospitalidad’
13) ‘Las listas de vicios y pecados como 1 Cor 6, 9 no solamente no son listas exhaustivas sino que no tenemos que prestarles mucha atención porque es como decir "no hagan cosas malas".
14) Y la guinda del helado, para quedar helado: Sacerdote profesor de Escritura: ‘los huesos de Cristo se pudrieron en el sepulcro’
Estas páginas no van dirigidas, sin embargo, a probar la existencia del hecho que los botones de muestra que anteceden documentan a grandes rasgos. Hay quienes no lo ven, o prefieren ignorarlo, sería tiempo perdido señalárselo. Tampoco les importaría conocerlo a quienes minimizan su gravedad.
Van dirigidas a quienes no necesitan demostraciones del hecho porque lo padecen y lo que necesitan y esperan es ayuda. Es para los que esperan que se les explique; que se les ayude a superar el escándalo de ver el racionalismo y la incredulidad anidados en la mente de intérpretes de profesión, de hombres que se supone de Iglesia. Que se les ayude a superar el escándalo, no menor, de ver que quien pudiera poner remedio, permanezca ajeno al hecho o impasible.
Van dirigidas a los perplejos que no saben bien cómo interpretar el hecho; que a veces vacilan, tentados de plegarse a él como a la corriente de lo que debe ser. Diríamos: lo ‘exegéticamente’ correcto. Lo que se exige de cualquiera que aspire a ser reconocido como intérprete idóneo. Lo que piensa y enseña, más o menos arcanamente, según las circunstancias se lo permitan, cierto núcleo del stablishment académico vigente.
Van dirigidas por fin a los que desean tener claro lo que piensa sobre estos temas el supremo Magisterio de la Iglesia, para, eventualmente, poder dar razón de ello si resulta útil para orientar a otros.

Estas páginas han nacido precisamente de dar respuestas a pedidos concretos de fieles escandalizados porque han escuchado en homilías, en cursos bíblicos, en institutos catequísticos y en los cursos de sus seminarios o facultades de teología, cosas que chocan con su fe y a las que su falta de ciencia no sabe responder. El prestigio de la autoridad sacerdotal del predicador o los títulos académicos del profesor los amilana. Otras veces los cohibe la agresión burlona y la descalificación de su resistencia de creyentes. Pero su espíritu de fe se resiste a consentir en una enseñanza que repugna a su fe. Sufren en su interior una lucha de autoridades: las humanas contra la divina. Pero además soportan a veces verdaderas humillaciones y persecución a causa de su fe .

Me he limitado a reunir en este volumen un par de conferencias explicando el tema a estudiantes de teología y a sacerdotes; y un par de artículos sobre pasajes habitualmente maltratados por los intérpretes. Las ofrezco a modo de instantáneas. Espero que basten para dar una visión del hecho y documenten las respuestas que el Magisterio, que dista de ignorarlo y aprobarlo, le ha venido dando. Otros, más eruditos o más jóvenes, con más tiempo, podrán tratar de manera más completa y sistemática este asunto.
Espero que los estudios finales, sobre la multiplicación de los panes y sobre el juicio de Mateo 25 basten para mostrar que lo que se suele presentar como evidencia exegética científica, no lo es tanto; y a menudo es un absurdo insostenible en buena exégesis. También son solamente botones de muestra. He reunido aquí unos pocos. Lo que me pareció suficiente y necesario. Los primeros auxilios para los que están expuestos al riesgo de perder la fe por estar a merced de un torrente de equivocadas interpretaciones de las Sagradas Escrituras. El lector perdonará si esta composición miscelánea es causa de algunas repeticiones.

A este volumen dedicado a la defensa de la fe ante abusos y errores en la interpretación bíblica, deberá seguir otro dedicado a mostrar cómo se han de explicar las Escrituras en la Homilía y en la Cátedra. Tema que expondré a la luz del modo de enseñar las Escrituras de Jesús, el Escriba Maestro de los nuevos escribas del Reino de los Cielos, que es el modelo canónico de interpretación de las Sagradas Escrituras y de cómo han de ser explicadas en la Iglesia.

Al pronunciar estas conferencias y al escribir estas páginas hemos hecho lo que podíamos y lo que debíamos como siervos inútiles. Somos conscientes de que, según afirma el salmista, la ayuda del hombre es inútil . Por eso, también en estos asuntos donde está en juego la fe y la salvación de tantos, levantamos los ojos al Señor, de Quien ha de venirnos el auxilio , y le suplicamos por los intérpretes de la Escritura en su Iglesia, con la voz y las palabras de su Esposa:

“Te pedimos Señor,
por los que sirven a tu Iglesia con el estudio de tu Palabra:
que escudriñen tu enseñanza con pureza de corazón
y deseo de enseñar a tu Pueblo”

Montevideo, 30 de mayo de 2004
Solemnidad de Pentecostés