3.6. Pablo VI: La Nota Explicativa Previa a Lumen Gentium

Humanamente hablando, sin la acción moderadora del Espíritu Santo y del justo medio alcanzado gracias a su acción, se hubiera impuesto la visión de gran parte de los episcopados residentes en el mundo protestante.

Esta tendencia se puso de manifiesto no solamente alrededor del Concilio sino incluso dentro del aula, en forma de visiones eclesiológicas ‘episcopalistas’ que amenazaba menguar la autoridad suprema, doctrinal y jerárquica correspondiente al primado del Papa.

El Papa Pablo VI tuvo que moderar la fuerza de esa tendencia y de lo que ella había logrado en la redacción de la Lumen Gentium, mediante una Nota explicativa previa[33] referente al capítulo tercero de esa Constitución. Pablo VI salió así al paso de interpretaciones del texto conciliar que ya circulaban y que apuntaban a recortar la autoridad propia que la tradición católica reconoció siempre al sucesor de Pedro y Vicario de Cristo, Se pretendía relativizar el dogma de la Infalibilidad, proclamado por el Vaticano I.

La Comisión Doctrinal, ‘por Autoridad superior’, es decir por mandato del Papa, declara en la Nota explicativa que: “El paralelismo entre Pedro y los demás Apóstoles por una parte, y el Sumo Pontífice y los demás obispos, por otra, no implica la transmisión de la potestad extraordinaria de los apóstoles a sus sucesores ni, como es evidente, la igualdad entre la Cabeza y los miembros del colegio”.

La necesidad en que se vio Pablo VI, es uno de los muchos episodios conciliares que demuestran que lo relatado por Wiltgen se ajusta a la verdad histórica. Como documenta Wiltgen, entre los mismos Padres conciliares había una fracción que, sin la intervención del Magisterio pontificio, hubiera podido excederse en la dirección que sale a vetar Pablo VI.

Se había logrado un texto ambiguo que se prestaba a ser interpretado en la dirección de una eclesiología protestantizada, tendiente a recortar la autoridad Papal, nivelándola con la de los demás obispos.

De hecho, después del Concilio, y para dar satisfacción a esas aspiraciones en lo que tenían de justas y no se apartaba de la sana eclesiología, se crearon las conferencias episcopales y los sínodos periódicos de obispos.

3.7. El Cardenal Adrianus Simonis: buen conocedor del paño calvinista

Otra voz que señala la protestantización es la del cardenal primado de Holanda, Adrianus Simonis, quien, como holandés, es un buen conocedor del paño calvinista. En una entrevista a la revista 30 Días publicada en octubre de 1995, afirmó: “La situación de la Iglesia es hoy dificilísima. Puede uno preguntarse si no está en acto, en el mundo del oeste, una sedicente segunda Reforma. Hablo de una situación semejante a la del siglo XVI, que laceró a la Iglesia. [...] Esta segunda Reforma me parece aun más peligrosa que la primera”.

Quien recuerde lo sucedido con el catecismo holandés, con el sínodo pastoral holandés y con el llamado a Roma de los obispos holandeses, comprenderá a qué se está refiriendo el cardenal Simonis. Sólo que él, en esta entrevista, no se refería solamente a la Iglesia en Holanda, pionera del proceso secularizador protestantizante, ni solamente a lo que señala Wiltgen sobre el Concilio, sino a un acontecer que ya se daba antes del Concilio y que eclosionó vigorosamente durante el Concilio, a raíz de él y después de él.

3.8. La intención de Pablo VI para el Novus Ordo Missae: “aproximarse a la liturgia protestante”

En una entrevista realizada en el programa radiofónico francés “Ici lumiére 101”[34], el presentador, un luterano francés llamado Francois Georges Dreyfus, invitó a Yves Chiron, autor de un libro sobre Pablo VI, y a Jean Guitton, el renombrado académico francés autor e íntimo amigo de Pablo VI (nadie conoció más de cerca a Pablo VI como Jean Guitton).

- Francois Georges Dreyfus: Sería superfluo presentarle a nuestros oyentes a esta personalidad clave del catolicismo moderno, no solamente del catolicismo francés, al gran filósofo católico de nuestros tiempos. Es miembro de la Academia Francesa, de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, y profesor honorario de La Sorbona. Este hombre ha escrito una serie de libros que no mencionaré (…)     Usted está aquí, (…) porque conoció bien a Pablo VI (…) Usted acostumbraba ver a Pablo VI todos los años, durante muchos años.

- Jean Guitton: Traté a Pablo VI durante casi medio siglo. Fui un íntimo amigo suyo, y puedo decir que estaba muy cerca de mí, de manera que cuando fue elegido Papa fui a verlo y le dije: “Leí en Aristóteles que no se puede ser amigo de Júpiter; vine por lo tanto a despedirme, Santo Padre, porque no puedo ser más su amigo”. Me contestó enseguida: “Oh, Guitton, ¿no tengo yo un corazón? ¿No soy capaz de tener una amistad? Usted tiene que seguir siendo mi amigo para siempre”. Lo veía todos los 8 de septiembre… me hizo hacerle la promesa, o mejor dicho dos promesas, que no fueron muy difíciles de cumplir. La primera, era ir a verlo cada 8 de septiembre, hasta el final de mi vida; y fui a verlo todos los 8 de septiembre, hasta el fin de su vida. Lamentablemente, o quizás felizmente, murió en el mes de agosto, así que no pude verlo por vigésima octava vez. Pero la segunda promesa fue más difícil de mantener. Me dijo: “Le pido que me promete escribir en confianza lo que precise sobre la Iglesia y sobre mí, ya sea que me guste o no”. Claramente este segundo pedido, esta segunda promesa solemne, fue la más difícil de mantener, porque en ocasiones defendí en su presencia a hombres de quienes él tenía una opinión muy pobre. No quiero darle mucha importancia, pero mi inclinación es ayudar a gente que no es… que es perseguida, que es malentendida, y muchas veces tuve que hacerlo frente a Pablo VI.

- Dreyfus: Me parece que no estoy de acuerdo con usted, maestro, en cuanto a las cuestiones litúrgicas. En materia litúrgica, la misa nueva de Pablo VI tal como aparece en su texto francés, contradice sin lugar a dudas el texto de la Constitución sobre Liturgia Sagrada del propio Concilio. Encuentro que esto es inquietante (…)

- Guitton: Estoy bastante impresionado de oírlo a usted hablar así, porque la intención de Pablo VI en materia litúrgica, en esa materia que comúnmente se llama “la Misa”, era reformar la liturgia católica, de manera que se aproximara lo más posible a la liturgia protestante (…) con la Cena del Señor de los protestantes. El Papa, en la liturgia católica de mi infancia, el Papa o el sacerdote nos daban la espalda. Uno sólo podía verle la espalda: ahora uno sólo puede verle la cara, de forma que…

- Dreyfus: Si usted viniera a mi parroquia luterana, sólo vería la espalda del pastor. En todas las parroquias luteranas de París solamente se puede ver la espalda del pastor.

- Guitton: Eso es extraño, porque Pablo VI lo hizo para aproximarse lo más posible a la Cena del Señor de los protestantes.

- Dreyfus: Usted querrá decir la Cena del Señor de los calvinistas. Eso es calvinización. La gente habla de protestantización, pero cuando a Pablo VI le reprochan haber protestantizado la Misa, yo pienso que quieren decir “calvinizado”.

- Guitton: Esto es un problema difícil, las diferencias entre los calvinistas y los luteranos. A menos que me equivoque, usted es más bien luterano que calvinista.

- Dreyfus: Yo de ninguna manera soy calvinista.

- Guitton: ¡De ninguna manera! Pablo VI, sin embargo, era todo lo contrario. Hay una gran diferencia entre vuestros corazones y el mío, pero yo sólo puedo repetir que Pablo VI hizo todo lo posible para alejar la Misa católica del Concilio de Trento y acercarla a la Cena del Señor de los protestantes.

Fue asistido particularmente por el Arzobispo Bugnini, aunque Bugnini no siempre tuvo la total confianza de Pablo VI. Pero estoy sorprendido con su objeción. Antes que nada, la Misa de Pablo VI es un banquete, ¿no es cierto? pone su mayor énfasis en el aspecto de participar de un banquete y mucho menos en la idea de sacrificio, un sacrificio ritual en la presencia de Dios con el sacerdote de espaldas. De manera que no creo estar equivocado cuando digo que la intención de Pablo VI y de la nueva liturgia que lleva su nombre, era la de pedirle a los fieles que participen más en la misa, la de darle más espacio a la Escritura y menos a lo que algunos llaman “La Magia”, y que otros llaman la consagración, consubstanciación, transubstanciación y la Fe católica. En otras palabras, vemos en Pablo VI una intención ecuménica de limpiar o al menos corregir o suavizar todo lo que fuera demasiado católico en la Misa y llevarla, como lo digo otra vez, lo más cerca posible de la liturgia calvinista. Así de claro: es una revolución en la Iglesia.

- Dreyfus: Yo sólo agregaría que el Padre Congar habla de una revolución de octubre en la Iglesia[35].

- Guitton: Así es. Hoy en día estamos experimentando tal revolución, que divide a los católicos y divide a las familias, y que los seguirá dividiendo por mucho tiempo. En muchas familias católicas, la gente se pregunta: “¿A qué Misa vas?”