3.10.2 El peligro de separar la pastoral  de la doctrina

Es a esto a lo que vuelve a aludir, años después, el Cardenal Müller en ocasión de la presentación del libro del Cardenal Sarah y lo que constituye asimismo el telón de fondo de sus palabras al episcopado chileno. En la presentación del libro del Cardenal Sarah se expresó así en Regensburg:

“En cuanto a la separación de la doctrina religiosa y la práctica religiosa, justamente nosotros en Alemania debemos estar muy atentos y no olvide la lección de historia de la Iglesia. La venta de indulgencias el fatídico año de 1517 fue lo que dio ocasión de la reforma protestante y una no deseada división de la cristiandad occidental. No fue la doctrina de Johann Tetzel Raíces sobre el perdón de las penas temporales por el pecado la que estaba mal, como lo sabemos hoy en día, sino el no tenerla en cuenta en la práctica con lo que se suscitó una falsa apariencia. A los maestros de la fe no les es lícito inducir en los hombres una falsa sensación de seguridad acerca de la salvación, por el sólo motivo de no provocar el rechazo. Y la protesta original de Lutero protesta original contra la negligencia de los pastores de la Iglesia estaba justificada, porque no está permitido jugar con la salvación de las almas, incluso si el propósito de suscitar la ilusión de obtenerla fuese una buena acción. No debemos dejarnos engañar cuando se trata de la naturaleza sacramental del matrimonio, su indisolubilidad, su apertura a los hijos, y a la complementariedad fundamental de los ambos sexos. No nos es lícito engañar a los hombres en lo que atañe al carácter sacramental del matrimonio, a su indisolubilidad, su necesaria apertura a los hijos, y la fundamental complementariedad de ambos sexos. La solicitud pastoral debe tener presente la salvación eterna y no solamente apuntar principalmente a complacer los deseos de la gente”[50].

3.10.2. Una deficiente comprensión de la naturaleza de las  Conferencias episcopales

En su discurso a los obispos de Chile el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe vuelve sobre el mismo tema, que se ha podido convertir en una tentación para muchos obispos después de las intervenciones en el Sínodo sobre la familia de los cardenales Walter Kasper, Karl Lehman, Reinhardt Marx que representan la mayoría de los obispos alemanes.

El Cardenal Müller pone en guardia a los obispos chilenos contra el peligro de que las conferencias episcopales asumiesen el estilo organizacional de las comunidades reformadas.

 “Resulta muy evidente que en algunos ambientes de la enseñanza de la fe hoy se han introducido elementos propios del protestantismo liberal. Esto es quizá más evidente en naciones europeas, pero no deja de estar presente en la realidad de América Latina. Una deficiente comprensión de la naturaleza teológica de las Conferencias episcopales, tal como he señalado, tiene una inmediata derivación en el peligro de asumir el estilo organizacional de la comunidades reformadas. Si bien no se trata de un planteamiento teológico per se se traduce en la existencia de un «estilo pastoral» uniforme, semejante a una «iglesia nacional», que se puede constatar en ciertas acentuaciones de contenidos y procedimientos y en la necesaria adaptación de los esquemas pastorales diocesanos a esas acentuaciones y contenidos. Es necesario evitar que el servicio pastoral de los Obispos en los diversos encargos de la Conferencia episcopal se transformen, de facto en una especie de gobierno central de la Iglesia en un país o región, que sin ser obligatorio, se hace de tal manera presente en el ámbito de las Iglesias particulares, que no seguirlo se considera como una falta de comunión eclesial. La unidad en la diversidad es uno de los dones que el Señor ha regalado a su Iglesia y es necesario que cada pastor sienta que tiene la plena libertad para organizar y conducir su grey conforme le inspira la acción del Espíritu Santo, en sintonía y comunión con sus inmediatos colaboradores”[51].

3.10.3. Card. Ludwig Müller: «Los católicos no tenemos ningún motivo para celebrar el 31 de octubre de 1517»

En el libro «Informe sobre la esperanza. Diálogo con el cardenal Gerhard Ludwig Müller», publicado por la BAC en España, el Prefecto de la Congregación para la Doctrina y la Fe asegura que la Iglesia Católica no tiene motivo alguno para celebrar el V Centenario del inicio del protestantismo: “Si estamos convencidos de que la Revelación se ha conservado íntegra e inalterada a través de la Escritura y la tradición en la doctrina de la Fe, en los Sacramentos, en la constitución jerárquica de la Iglesia por derecho divino, fundada sobre el sacramento del Orden sagrado, no podemos aceptar que existan motivos suficientes para separarse de la Iglesia”.

El cardenal se pregunta: “¿Cómo progresar hoy con realismo en el diálogo ecuménico con las comunidades evangélicas? El teólogo Karl-Heinz Menke está en lo cierto cuando afirma que la relativización de la verdad y la adopción acrítica de las ideologías modernas son el principal obstáculo hacia la unidad en la verdad”. Y advierte: “En este sentido, una protestantización de la Iglesia católica desde un pensamiento secular sin referencia a la trascendencia no nos puede reconciliar con los protestantes ni tan siquiera puede permitir un encuentro con el Misterio de Cristo, pues en Él somos depositarios de una Revelación sobrenatural a la que todos nos debemos desde la completa obediencia del intelecto y de la voluntad (cf. «Dei Verbum», 5)”[52].