Jesucristo te pregunta: ¿Quieres ser mi esposa?

Una invitación divina al amor esponsal. Escucha la voz del Amado que llama a tu alma.

Descubre el llamado

Los cuatro puntos cardinales del amor esponsal

  • 1) Esposo mío, en Ti confío
    El alma se lanza a los brazos del Amado con total abandono y fe en Su voluntad.
  • 2) A Ti te ruego, a Ti me entrego
    La oración íntima nace del deseo ardiente de pertenecer solo a Él.
  • 3) Contigo hablo, no con el Diablo
    La comunión interior constante con Cristo aleja toda distracción y tentación.
  • 4) Viva tu Amor en mi interior
    El alma se convierte en templo vivo donde Cristo reside y reina.

ETAPAS DEL AMOR DIVINO

Concepción Cabrera de Armida

En 1931, seis años antes de su muerte escribió:

Yo he sentido en lo más íntimo de mi alma tres etapas del amor divino:

Primero, amar, amar con locura, con delirio, con pasión, con humildad sí, pero con vehemencia y fuerza de cielo dada por Él.

Después, he sentido la necesidad y el vivo deseo de Jesús, de no sólo tender a su amor como el imán al acero, no sólo de ampliar el alma para abarcarlo (a ser esto posible), sino el amor de dejarse amar, de abandonarse a su amor, de entregársele sin reservas ni condiciones ni exclusivismos, sino total, absoluta y plenamente, para que haga y deshaga con toda libertad en lo que le pertenece […].

He encontrado otro amor en el amor mismo, amor humilde, audaz, amor de pudor subidísimo, de confianza ilimitada, amor infantil a la vez muy alto: encierra al mismo tiempo sencillez y audacia; cierra los ojos para ver lo que uno es, y revistiéndose de lo divino, atrae al Amado, con la tranquilidad y naturalidad que nace de esa clase de nuevo amor: de libertad amorosa.

Y ¿cuál es ese amor? Nada menos que llamar a Jesús con pasión divina, y de lo muy hondo del alma, decirle: Jesús, quiéreme Tú, bésame Tú, acaríciame Tú […] ¿verdad que me vas a querer mucho, mucho, con todo el amor de un Dios hombre, con el amor mismo con que amas a tu Padre, con el Espíritu Santo?

(Carta 57, 222-224; 11 de noviembre de 1931).
Tomado de: Eco de mis amores. Publicaciones CIDEC, México, 2010.