José Luis (Dimas) Antuña Gadea (1894–1968)
Autor: Horacio Bojorge S.J.
Este estudio se publicó originalmente en la Revista de la Biblioteca Nacional (Montevideo), Nº 18 (Mayo 1978), pp.159–175. Posteriormente se reeditó en la revista Gladius, Navidad de 2011, Nº 82, Págs. 31–55.
1. Presentación
José Luis (Dimas) Antuña es conocido para los lectores de Gladius a través de su correspondencia y escritos. Aunque vinculado al grupo argentino Convivio, nunca tuvo una presentación monográfica.
Se lo considera un desterrado cultural: su patria eclesial fue la Argentina, y al regresar a Uruguay vivió en el margen.
2. Datos biográficos
- 1894–1913: Infancia en Uruguay. Inclinaciones espirituales tempranas.
- 1913–1942: En Argentina. Orador, poeta, pensador. Publica su obra.
- 1937–1943: Viajes por Brasil y Europa.
- 1943–1968: Últimos años en Uruguay, vida contemplativa y silenciosa.
3. Obras
- Libros: Israel contra el Ángel (1921), El Testimonio (1947), Vida de San José (inédito, valorado por Esther de Cáceres).
- Colaboraciones: En diarios como El Bien Público y la revista Gladius.
- Inéditos: Inter Convivas (obra mayor no publicada).
4. Retrato espiritual
Fue un hombre libre y contemplativo. No buscó fama, sino verdad. Su escritura nace de la contemplación, no de la ambición intelectual.
Fue incomprendido por la cultura laicista uruguaya. Su estilo sapiencial y simbólico lo volvió inclasificable.
5. El símbolo como lenguaje del alma
Antuña rescató el valor objetivo del símbolo como vía de conocimiento espiritual, anticipándose a intuiciones modernas como las de Jung.
Su hermenéutica litúrgica y simbólica conectaba al creyente con el Misterio desde la vida cotidiana.
6. Ecos en Uruguay
Fue mencionado por Carlos Real de Azúa como un autor que ejerció un “magisterio en hondura”.
Su perfil fue comparado con Falcao Espalter: fe íntima, humildad, poética emoción ante el misterio.
7. Conclusión
Dimas Antuña dejó un legado profético, contemplativo y silencioso. Su olvido refuerza la necesidad de su rescate.
Hoy, su mensaje cobra nueva actualidad: en tiempos acelerados y vacíos, su invitación a la profundidad, al símbolo y al alma sigue siendo luminosa.
Horacio Terra Arocena
Un espíritu apocalíptico en el catolicismo uruguayo
Biografía
Nacido: Montevideo, 6 de mayo de 1885
Formación: Arquitecto (1918). Docente, político, pensador católico.
Ejerció docencia en la Facultad de Arquitectura y en enseñanza secundaria. Fue Diputado, Senador, y Presidente del Instituto Nacional de Viviendas Económicas.
Dirigió publicaciones como El Bien Público y Tribuna Católica. Participó del Congreso Internacional de Pax Romana (1962). Recibió múltiples distinciones eclesiásticas y académicas.
Obras destacadas
- El Planeta Arreit: utopía cristiana con mirada crítica sobre el mundo moderno.
- Carta a mis amigos católicos militantes: testamento espiritual y análisis profético sobre la apostasía occidental.
- Prólogo a la Cantata de los Coros Angélicos: obra mística sobre la jerarquía angélica y el misterio trinitario.
Una visión apocalíptica
Terra Arocena leyó los signos de los tiempos con profundidad profética, desde una fe viva. Su diagnóstico de la modernidad incluye:
- Crítica a la apostasía de Occidente.
- Advertencia sobre el deterioro de la ley, la justicia, la vida y la verdad.
- Llamado a una militancia laical libre, fiel al Evangelio, sin ideologías.
Carta a sus amigos católicos militantes
En esta carta reflexiona sobre la misión del laico en un mundo en crisis:
“Tampoco fue un ghetto, la presencia de la Iglesia en medio de la crisis [...] La vivimos como una gran presencia militante, sin ánimo de ghetto ni de hostilidad humana.”
La carta fue mimeografiada con la nota “No publicable”, pero hoy se considera liberada como legado profético.
Prólogo a la Cantata de los Coros Angélicos
Una meditación sobre los nueve coros angélicos, la Trinidad y la creación. No es solo reflexión, sino contemplación y oración:
“La eternidad en el tiempo... vislumbramos la Belleza infinita donde se contempla, en la Unidad, la diversidad del mundo creado y la riqueza sin límites del Ser increado.”
Legado
Terra Arocena integró fe, cultura y compromiso público. Su espiritualidad es actual y desafiante. Nos invita a leer la historia desde Dios y actuar con esperanza.
Vicente Cicalese
Homenaje escrito por el Prof. P. Horacio Bojorge S.J.
Perfil católico
Vicente Cicalese vivió su fe de forma integral y profunda. No se limitó a obras explícitamente religiosas como Cristo, los pobres y los ricos, sino que impregnó su visión cristiana en toda su producción, incluso en ensayos filológicos y literarios.
No utilizó un “discurso intraeclesial” sino una palabra abierta a creyentes y no creyentes, con profundidad intelectual y sensibilidad espiritual.
Continuidad vital y el templo como símbolo
En su libro Ambrosio y Jerónimo, cita: “Feliz el hombre que con su báculo de anciano recorre la misma arena en la que gateaba de niño.”
Evocaba su colegio y templo como lugares donde el tiempo y la eternidad se encuentran. Para Cicalese, el templo era el símbolo de esa continuidad vital: allí estudió, enseñó y oró.
Magisterio y defensa del latín
Cicalese defendía el latín no solo como lengua académica, sino como raíz cultural y espiritual:
“El latín está enraizado en la médula de nuestra lengua y cultura, y la tradición clásica es la esencia de nuestra conciencia ciudadana.”
Incluso separado de su cátedra por motivos políticos, siguió celebrando su misión educativa como continuidad histórica y espiritual.
Padres de la Iglesia y cultura clásica
En sus estudios sobre Ambrosio y Jerónimo, mostró cómo el cristianismo asumió la cultura romana para transfigurarla. Su pensamiento unía fe y razón, tradición y actualidad.
Testimonio final de fe
En sus últimos días, recibió la Sagrada Comunión con profunda adoración. Rezó en latín desde el alma:
Adoro te devote, latens Deitas, Iesu, quem velatum nunc aspicio... ut te reveláta cernens fácie, visu sim beátus tuae glóriae.
Para Cicalese, el latín no era un vestigio cultural, sino la lengua del alma. Su vida unió fe, cultura y fidelidad espiritual como una sola identidad profunda.
Legado
Vicente Cicalese dejó un legado no solo académico, sino profundamente espiritual. Su amor por la tradición, el lenguaje, la Iglesia y el alma humana hacen de él una figura luminosa para el presente.
