Reflexión mariana

LA PEQUEÑA GREY
LA IGLESIA CATÓLICA

una nación peregrina, diversa y por eso dispersa y oprimida

Como la vieron los cuatro Evangelistas

"La Biblia, al proponer de un modo admirable el designio de Dios para la salvación de los hombres, está toda ella impregnada del misterio salvador y contiene además, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, referencias saludables a aquélla que fue Madre y Asociada al Salvador. Pero no quisiéramos que la impronta bíblica se limitase a un diligente uso de textos y símbolos sabiamente sacados de las sagradas Escrituras; comporta mucho más: requiere, en efecto, que de la Biblia tomen sus mismos términos y su inspiración las fórmulas de oración y las composiciones destinadas al canto; y exige sobre todo, que el culto a la Virgen esté impregnado de los grandes temas del mensaje cristiano, a fin de que al mismo tiempo que los fieles veneran la Sede de la Sabiduría, sean también iluminados por la luz de la palabra divina e inducidos a obrar según los dictados de la Sabiduría encarnada"

— Pablo VI, Exhortación Marialis Cultus, sobre el culto a la Santísima Virgen María

“Si es verdad que —como proclama el Concilio Vaticano II— ‘el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado’, es necesario aplicar este principio de modo muy particular a aquella excepcional ‘hija de las generaciones humanas’, a aquella ‘mujer’ extraordinaria que llegó a ser Madre de Cristo. Sólo en el misterio de Cristo se esclarece plenamente su misterio”

— Juan Pablo II, Encíclica Redemptoris Mater, sobre la Bienaventurada Virgen María en la vida de la Iglesia peregrina

En memoria de Julieta Arocena

cuya invitación a predicar sobre María
en la Catedral de Montevideo
en el Adviento de 1974
motivó estas páginas