3.13.4. ¿Qué diría la Congregación al Lutero de hoy?

Messori: A finales de 1983 – quinto centenario del nacimiento de Martín Lutero –, visto el entusiasmo de alguna celebración católica, las malas lenguas insinuaron que actualmente el Reformador podría enseñar las mismas cosas que entonces, pero ocupando sin problemas una cátedra en una universidad o en un seminario católico. ¿Qué me dice de esto el Prefecto? ¿Cree que la Congregación dirigida por él invitaría al monje agustino para un ‘coloquio informativo’?

Card. Ratzinger (sonríe): “Sí, creo de veras que habría que hablar también hoy con él muy seriamente y que lo que dijo tampoco hoy podría considerarse ‘teología católica’. Si así no fuera, no sería necesario el diálogo ecuménico, el cual busca precisamente un diálogo crítico con Lutero y plantea la cuestión de cómo cabe salvar los grandes principios de su teología y superar cuanto en ella no es católico”.

Messori: Sería interesante saber en qué temas se apoyaría la Congregación para la Doctrina de la Fe para intervenir contra Lutero.

Card. Ratzinger: “No hay la menor duda en la respuesta: ‘Aún a costa de parecer tedioso, creo que nos centraríamos una vez más en el problema eclesiológico. En la disputa de Leipzig, el oponente católico de Martín Lutero le demostró de modo irrefutable que su ‘nueva doctrina’ no se oponía solamente a los Papas, sino también a la Tradición, claramente expresada por los Padres y por los Concilios. Lutero entonces tuvo que admitirlo y argumentó que también los concilios ecuménicos habían errado, poniendo así la autoridad de los exegetas por encima de la autoridad de la Iglesia y de su Tradición”.

Messori: ¿Fue en ese momento cuando se produjo la ‘separación’ decisiva?

Card. Ratzinger: “Efectivamente, así lo creo. Fue el momento decisivo, porque se abandonaba la idea católica de la Iglesia como intérprete auténtica del verdadero sentido de la Revelación […]”.

¡Sí Eminencia! ¡Se hace teología protestante!

3.13.5. Hay que ser contracultural para permanecer católico

La entrevista de Vittorio Messori al Cardenal Ratzinger continúa ponderando las vicisitudes y posibilidades del diálogo ecuménico postconciliar. En un momento de esta conversación, el Cardenal Ratzinger afirma que al convivir protestantes y católicos, son los católicos los que corren mayor riesgo de deslizarse hacia las posiciones protestantes. “El auténtico catolicismo se mantiene en un equilibrio muy delicado […]”

4. Epílogo: Resumen e impresión general

Después de escuchar estas voces y sus diagnósticos de la situación, permítasenos terciar con la nuestra.

Lo que sigue y seguirá sucediendo es la creciente debilidad de la carne y la creciente repercusión de lo mundano en la comunidad creyente. […]

“No améis al mundo, amad al Padre”[80]

Expresa así, en su esencia la seriedad de la triple o múltiple renuncia bautismal: a la carne, al pecado, el mundo y a Satanás. Una renuncia que exige la obediencia filial hasta la muerte a sí mismo para vivir de Dios y para Dios.

Cuando falta la seriedad católica comienza la mundanización que, con los siglos, se habría de denominar protesta. […]

“¿Qué comunión puede haber entre esos polos opuestos?”[81]

Pero lo grave es cuando esa polaridad se encuentra dentro de la comunidad misma como cizaña entre el trigo[82].

Cuando se pierde el discernimiento y sin embargo se dice ver; y aún ver mejor.